Casi todas las organizaciones que crecen rápido tienen demasiadas iniciativas en curso y muy pocos resultados concretos.
Se llama ilusión de progreso.
Hay decks
Hay reuniones.
Hay proyectos.
Hay equipo comprometido. Pero los números no se mueven.
¿Por qué pasa?
Porque el crecimiento no se mide en actividad.
Se mide en resultados.
Y cuando hay demasiadas prioridades, ninguna tiene el peso suficiente para avanzar de verdad.
Tuve un jefe que me enseñó que en la estrategia es tan importante definir lo que vas a hacer como definir lo que NO vas a hacer.
A veces más.
Lo apliqué por primera vez cuando tuve que reducir el inventario de iniciativas de una operación completa a las tres que realmente importaban.
Fue incómodo. Algunos lo interpretaron como falta de ambición.
Hasta que los números empezaron a moverse.
La disciplina de foco no es natural.
El cerebro organizacional tiende al movimiento, no a la profundidad.
Por eso las empresas necesitan líderes que tengan el coraje de decir esto no lo hacemos ahora.
Menos iniciativas.
Más ejecución.
Mejores resultados.
No es un concepto nuevo.
Pero pocas organizaciones lo sostienen cuando hay presión por mostrar actividad.
¿QUÉ HAGO?
Descubre cómo mi visión emprendedora y su enfoque en la innovación pueden transformar tu negocio.
PUBLICACIONES
Explora mis publicaciones,
comparto mi experiencia en liderazgo estratégico, innovación empresarial y desarrollo de mercados en América Latina.
Creado con ©systeme.io